Una
particularidad que tuvo la camada Sub-17 del año 2023 fue la inestabilidad presente
en las opciones para el lateral derecho. En el Sudamericano, Ricardo Valiño
estuvo en un vaivén entre dos jugadores, mientras que en la Copa del Mundo
recurrió a la utilización e improvisación de un defensor central.
Este
fue un inconveniente que la generación del 2025 nunca padeció. Román Uriel Davis
Moreno, jugador de UCV Fútbol Club, representó la opción A y B del lateral
derecho en la línea de cuatro impuesta por Oswaldo Vizcarrondo.
Debido
a ello y más, fue el segundo futbolista venezolano con más minutos durante el Sudamericano
Sub-17. Esto es prueba de su vitalidad, aunque antes de adelantarse desglosare las
características más relevantes que reflejó en el torneo.
Capacidad técnica
Es
su faceta con mayor margen de mejora. Tiene una buena toma de decisiones al momento
de asociarse, triangular y actuar en espacios reducidos. Este desenvolvimiento puede
significar la continuación de posesiones largas, algo esencial en el modelo de
Oswaldo Vizcarrondo.
Sin
embargo, su porcentaje de acierto estuvo entre los más bajos del plantel (68%).
Principalmente porque tiende a dudar y por defecto tardar en soltar la pelota
en el momento justo.
Paradójicamente
esto no se observa al momento de ejecutar pases largos. Desde el primer tercio,
tiende a jugar directo con el delantero o extremo por su banda con el fin de activarle con
envíos al espacio y a la espalda del defensor contrario.
Se
relaciona bien con la línea lateral, por lo que estos pases en largo son
bastante verticales y difícilmente se pierden en saques de banda para el rival.
De esta manera, fue el segundo futbolista venezolano que más balones en largo
ejerció con 2.2 pases concretados por juego.
Por
su parte, su competencia en el primer toque es adecuada, siendo capaz,
rápidamente, de anestesiar y orientar pases complicados que puedan llegar tanto
a ras de piso como a diferentes alturas del cuerpo.
Debe
mejorar en la sensibilidad con la pelota una vez conduce a máxima velocidad. La
fuerza de su toque llega a no ser acorde a su carrera, lo que provoca que el
balón quede atrás de sus pies y arruine traslado.
Vocación ofensiva
Román
Davis cumplió con la labor de ser el lateral más profundo dentro del sistema de
Oswaldo Vizcarrondo. Posee un grandioso criterio para desdoblar y atacar el
lado débil del bloque contrario con el fin de atacar el espacio (en la zona 18)
y crear superioridad o similitud numérica con el extremo por su banda.
Fue
costumbre verle marcando la amplitud por la banda derecha. Sobre todo en los
momentos en los que el extremo se interiorizaba. Por lo tanto, en la gran parte
de los ataques, el carril derecho representó el lado sobrecargado de la
selección venezolana.
Es un peligro en las transiciones defensa-ataque. Como se describió, es explosivo y no duda al momento de ejecutar conducciones largas que consiguen pasar de los rivales (1.5 regates pp/75% acierto) hasta pisar el último tercio.
Dicho
esto, no necesita de mucho espacio ni estar en estático para lanzar al área, ya
que destaca en una faceta en la que carecen, e históricamente han carecido, la
mayoría de los laterales venezolanos: el centro en carrera.
Después
de estos desgastantes trayectos no pierde la compostura. En cambio, es capaz de
ejercer centros fuertes y elevados que esquivan la altura de los centrales
rivales y que son perfectamente dirigidos a la carrera del receptor.
Davis
fue el mejor centrador de la Vinotinto en el Sudamericano,
teniendo la mayor cantidad de aciertos (1.3 pp) en conjunto con la mayor
precisión con un impresionante 40% de acierto.
Igualmente,
no limita a que estos centros en carrera sean solo un peligro desde la vía
aérea. También puede efectuarlos a ras de piso, habilitando compañeros en el
corazón del área.
Estas
facultades para ir al ataque le convierten también en un gran carrilero. En el
compromiso por el tercer lugar frente a Chile, Oswaldo Vizcarrondo hizo algunas
modificaciones donde destacó el cambio de dibujo a un 3-4-3 y la inclusión de
Juan Boyer, un lateral izquierdo mucho más profundo que Ricardo Rincones.
Román
ejerció como el carrilero por derecha en un esquema y sistema que favoreció su
instinto y adaptabilidad ofensiva. Consiguió su máxima de pases clave (4) y de
esta forma llegó su única asistencia en el Sudamericano para aportar en la
segunda diana de la goleada 3-0.
Poderío físico
Con
un 1.78 metros de estatura, 77 kilogramos de peso y una musculatura bastante
definida, posee un biotipo notable para su edad (17) y es que por algo es
apodado como La Roca.
No
hay duda que lo más destacado del juego de Román Davis viene mediante el poderío
físico y desde estas condiciones proviene su principal fuente para ejercer el
oficio defensivo.
Podría
ganar más duelos (7.7 ganados pp/43%), pero tiende a ser regateado mediante el engaño.
Igualmente, su corpulencia le permite salir airoso una vez va al choque y/o al proteger
el balón en el momento en que cruza el cuerpo. A su vez, su ímpetu y mañas para
marcar al receptor le permiten ganar la posesión en desafíos de velocidad.
Sobre
todo, gracias a la utilización de sus recursos fisonómicos, promedió en la
competición un total de 7.2 recuperaciones y 9.93 acciones defensivas exitosas en
cada partido.
Más
allá de la velocidad, la potencia de su tren inferior le convierte, también
gracias a su gran colocación y timing en el salto, en una pieza fiable en el
juego en las alturas. Ganó 1.5 duelos aéreos por juego con un 60% de eficacia y
solo fue superado por los dos zagueros del equipo, Eider Barrios y Marcos
Maitán.
En ciertas situaciones no necesita del salto para ganar una acción dividida en el juego aéreo. Por el contrario, recurre a chocar, contener y molestar al marcador para impedirle comodidad y forzar el error a la hora de controlar la pelota.
Ahora
bien, su capacidad aeróbica es impresionante. Los recorridos largos que se
describieron anteriormente son constantes y no representan lentitud o una
fatiga notable al momento de realizar el ida y vuelta. No por nada disputó 495
minutos de los 540 máximos que permitía el Sudamericano.
En
definitiva, Román Davis es un lateral derecho sumamente interesante. Posee un
físico sobresaliente para su juventud, conocimientos tácticos eficientes y
cualidades técnicas afiladas y con mucho tiempo para pulir.
El
pasado 30 de julio tuvo su debut como profesional, el cual se presentó en la
ida de los octavos de final de la Copa Venezuela. Jugó 86 minutos en el triunfo
(0-1) ante Barquisimeto SC.
Se
encuentra en una institución que cada vez confía y cada vez produce más talento
joven. De prueba están los múltiples jugadores provenientes de la institución
que figuran en las convocatorias de las
categorías juveniles de Venezuela.
Como
ejemplo están sus dos compañeros en la Sub-17, Yimvert Berroterán y Williander
Muñoz. Mientras que en la Sub-20 destacan nombres como Sebastián Hernández o
Diego Ochoa.
Resulta
conveniente que Román Davis pueda aprender y competir por un puesto en el
primer equipo con, el que es para mí, el mejor lateral derecho de la Liga FUTVE,
Kendrys Silva.

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