Henrry Díaz: una anomalía para el fútbol venezolano

Cuando se observa a los volantes de contención habituales en la selección durante las actuales eliminatorias mundialistas CONMEBOL, hay cuatro nombres que han sido fijos: Tomás Rincón, Yangel Herrera, José Martínez y Cristian Casseres Jr. Todos han jugado un acumulado un total de 41 partidos y 2.417 minutos.

Y, ¿Qué tienen en común todos estos casos? Si bien los mencionados tienen grandes facultades con el balón, la realidad es que todos destacan más desde lo físico, con solvencia para ir al choque y con pulmones grandes para cubrir mucho terreno. Son futbolistas caracterizados en ofrecer más destrucción del juego rival que de crear para los suyos.

Henrry Díaz no resalta en estas facetas. Por el contrario, su pie y su cabeza son, de lejos, sus mayores virtudes. El ecosistema y desarrollo del balompié nacional impide que se puedan producir centrocampistas de estas cualidades y vale la pena detallar las dos razones más relevantes del por qué sucede:

1.        Énfasis en la garra, en la defensa y menor énfasis en la posesión: históricamente nuestro fútbol se ha caracterizado por ser uno defensivo y enfocado en formar equipos con jugadores que destacan más en la garra, con el fin de generar ocasiones y ganar el balón de la manera más lógica posible: mediante el poderío físico.

2.        Infraestructura y terrenos irregulares: el futbolista local se cría en campos con relieves y desiguales, los cuales provocan rebotes inesperados y menor tiempo de reacción antes de que el balón llegue al receptor. Estas condiciones dificultan la capacidad de amortiguar, orientar y pasar la esférica con, sobre todo, una confianza desarrollada.

Por esto y mucho más, un talento con las características del centrocampista de Monagas SC resulta en una anomalía para el fútbol venezolano. No por nada es apodado “El Mago” y es que su inteligencia táctica y pulcra técnica son únicas, por lo que merecen ser detalladas.

Génesis de las transiciones

La Vinotinto Sub-15 y Sub-17 de Oswaldo Vizcarrondo tuvieron como identidad ser equipos ofensivos, propositivos y que se dedicaban a iniciar los ataques desde el fondo con pases limpios y evitando, lo más posible, el juego directo. En esta de construcción fue clave la participación de Henrry Díaz.

El oriundo de Maturín fue el centrocampista que más se acercaba a la base para iniciar las transiciones. Su incesante movilidad y escaneo de espacios fue idóneo para ofrecerse siempre como una línea de pase clara para los centrales y el guardameta.

Por su parte, sus características permitieron que el equipo pudiera situarse rápidamente en el último tercio, sin necesidad de realizar secuencias o posesiones largas. Dicho esto, una de sus más grandes virtudes es que, gracias a sus recursos, se le facilita romper las presiones rivales.

Primeramente, su visión de juego, en conjunto con su certeza en el pase, fue vital para adelantar el bloque. Henrry no es un futbolista que recurra mucho al balón en largo, aunque irónicamente fue el jugador venezolano que más envíos concretó en el Sudamericano Sub-17 con 2.7 por partido.

En cambio, suele juntar compañeros mediante pases cortos y en espacios reducidos. Su ya mencionada movilidad bajo el famoso y añejo “toco y juego” es vital para progresar el balón a ras de piso. Nuevamente destacó como el vinotinto que más pases completó con 27.5 por compromiso en un 80% de precisión.

Su conducción es otro de sus más grandes argumentos para resaltar. Cuenta con una sensibilidad notable para el primer toque y puede hacer traslados de hasta 20-30 metros sin la consecuencia de un control largo al momento de romper líneas y al aludir uno, dos y hasta más rivales.


En las imágenes se puede observar una secuencia donde Henrry Díaz recibe cerca de la última línea, elude al marcador (y a sus apoyos) hasta conseguir a un atacante en el último tercio con un pase en picado.

Asimismo, al ser un jugador de poco peso y bajo centro de gravedad, cuenta con mucha facilidad para girar y cambiar de ritmo. Esta ligereza es aprovechada junto a su engaño corporal para eludir a los oponentes. De esta manera, fue el tercer mejor gambeteador del plantel de Oswaldo Vizcarrondo con 3 regates por juego y un 67% de eficacia.

Díaz baja a la zaga para ofrecerse como opción de pase y logra aguantar al marcador absorbiendo la carga, girando y consiguiendo metros para conducir con claridad.

Influencia en el último tercio

La dinámica de juego de la Vinotinto Sub-17 permitió que Henrry Díaz estuviera alejado de ser un centrocampista estático, que únicamente se limitara a organizar y proteger. Cabe destacar que esta dinámica permitió que resaltara sus instintos futbolísticos.


De esta forma, fue parte fundamental en el último tercio, llegando desde la segunda línea para pisar seguidamente la frontal del área. Aunque con su movilidad y manejo de diferentes perfiles fue capaz de desarrollar su juego en diversos carriles.

Henrry Díaz se asocia con Williander Muñoz y a través de una pared gana las espaldas del marcador para ejecutar un remate con su pierna mala.

Firme a su filosofía de jugar a ras de piso y evitar dividir la pelota, Henrry Díaz recurre al pase limpio. Estuvo cerca de promediar un pase de gol por partido (0.8), pero demostró su capacidad para filtrar balones y dejar a sus compañeros en situaciones favorables. Incluso con muchas piernas contrarias alrededor.

También es habitual verle caracoleando y atrayendo marcas en distintos flancos del área. Con sus ya mencionadas conducciones facilitadas por su dominio de la esférica, logra centrar las miradas rivales de quienes le fijan, pero que igualmente se les dificulta quitarle el balón.

Henrry Díaz entre cuatro futbolistas rivales.

Oficio defensivo

Por su 1.67 metros de altura y sus 64 kilogramos de peso, no es un futbolista con un biotipo imponente. Igualmente, su inteligencia táctica le permite ganar la esférica y es que resaltó como uno de los mejores recuperadores de la Sub-17. Recobró la pelota 9.7 veces y ganó 16.5 duelos por encuentro.

Siempre está atento para otorgar apoyos al marcador (sea el extremo o el volante más cercano) para así enjaular la poseedor del balón y retomar la posesión sea mediante su persona o la del compañero con el que crea la superioridad defensiva. 

La utilización de la superioridad numérica no opaca su suficiencia en el 1vs1. Por su talla no suele ganar los duelos mediante el choque, pero gracias a su grata lectura de los contextos recurre a cruzar el cuerpo (en el momento idóneo) para ganar la posesión.

En la imagen se observa a Henrry temporizando al poseedor hasta encontrar el momento correcto para interceder el cuerpo por delante del poseedor y ganarle la posición al rival.

Una gran parte de las ocasiones de recuperación le llevan a situaciones desfavorables donde es asfixiado por el marcador. No obstante, su creatividad, inteligencia y control del balón le favorecen a la hora de esconder la pelota llevando, muchas veces, a la posterior frustración del oponente quien recurre a la falta.

Henrry, tras ganar el balón, procede a proteger la esférica de espaldas, pisando la pelota y girando hasta eludir al rival. Finalmente el marcador recurre a la falta jalándole de la camiseta.

 La provocación de faltas es una de las más grandes virtudes de Henrry Díaz en las acciones de 1vs1. Su 'escurridismo' provoca que le jalen y por su talla suele aprovechar el peso (usualmente) superior de los rivales para dejarse caer y recibir la penalidad. En esta faceta promedió 4.5 faltas.

Sin embargo, manteniéndose en el tópico físico, hay que señalar que es un futbolista que demuestra signos de fatiga a mediados del segundo tiempo. Por ello se convierte en una de las principales opciones de cambio en los últimos tramos de los partidos. Esto puede ser provocado por su constante movilidad, pues la palabra "estático" es un antónimo para describir su juego.

Conclusión

“Los mediocampistas son los que dictan el estilo del equipo”, dijo el reconocido panelista de ESPN, Diego Latorre. Esta frase va perfectamente ligada a ese juego vertical y de poca pausa que ejerce la selección y que además, es perfectamente interpretable con los efectivos con los que se cuenta en el centro del campo.

El mismo entrenador de la Vinotinto, Fernando Batista, lo indicó en una entrevista con DSports: “Las características de los jugadores de Venezuela invitan a jugar desarrollar un juego directo”.

Actualmente no es sorpresa ver a Henrry Díaz dentro de las convocatorias del Monagas Sport Club. De igual manera, apenas ha tenido tres compromisos oficiales con el primer equipo del conjunto azulgrana acumulando un total de 11 minutos.

Se puede deducir que, más allá del desarrollo técnico (que ya es notable y tiene un alentador margen de mejora) podrá tener más minutos cuando logre encontrar suficiencia ante futbolistas que cuenten con mucha más agresividad y mayor desarrollo físico.

Por fortuna está en una institución que confía en el talento joven y que tiene a su segundo equipo compitiendo en la Liga FUTVE 2, por lo que esta competición puede ser un puente para prepararse en el fútbol profesional antes de acentuarse en la elite del balompié venezolano. De hecho jugó los 90 minutos ante Marítimo el último 10 de mayo.

Al igual que Telasco Segovia y David Martínez, Henrry Díaz es una anomalía en nuestro fútbol por su competencia con el balón dominado. No obstante, a diferencia de los mencionados, es un jugador que tiene las aptitudes para apoyar desde la zona 1, conducir por la zona 2 e influir en la zona 3. No hay un mediocampista venezolano domine las tres alturas del campo.

Si tengo que compararle con un futbolista actual, sus características y biotipo emulan mucho de lo que se puede observar en el centrocampista portugués del PSG Vitor Machado Ferreira, mejor conocido como Vitinha. A su vez, no sorprende en lo absoluto que su ídolo y referente sea un tal Andrés Iniesta.

Siempre que su progresión sea positiva “El Mago” es una esperanza para el futuro de la selección absoluta. Representa una alternativa de juego para el fútbol vertical que siempre suele desarrollar el combinado patrio y que, a veces, da la sensación de ser el plan A, B y hasta J durante los partidos.

Comentarios

Publicar un comentario